CLASSICAUTO REUNIÓ EN MADRIDA 900 EXPOSITORES CON
600 VEHÍCULOS CARGADOSDE HISTORIA

Los aficionados a los coches clásicos, amén de un enjambrede curiosos, rompieron moldes y superaron las expectativas más optimistas con sus registros de afluencia el Pabellón de Cristal del Recinto Ferial de la Casa de Campo madrileña. El lugar quedó convertido durante tres días en el paraíso del aficionado al motor, un auténtico Reino de Los Mil y un Coches, con vehículos de todos los tipos, tamaños, modelos, épocas y gustos. También para todos los bolsillos. Fue la décima edición de ClassicAuto, Salón Internacional del Vehículo Clásico de Madrid (del 22 al 24 del pasado febrero) creado para mostrar un dinamizador y potente escaparate de la actividad comercial y al que acuden las principales empresas y profesionales del sector,
con el objetivo añadido de dar bríos a la proyección social de colectivos, clubes y asociaciones. No exageran los organizadores
al asegurar que pretende convertirse en el mayor punto de encuentro del sur de Europa de aficionados al automóvil clásico. 

  1. Cabía todo sobre llón Satélite del Madrid-Are y alrededor de los casi 35.000 metros cuadrados donde se ofreció durante tres jornadas, exposiciones y muestras permanentes al margen, un atractivo y variopinto programa de actividades paralelas para divulgar la historia del motor. Hubo actos de homenajes, exposiciones monográfi- cas de motos y de coches clásicos, presentaciones, concursos, entrevistas, charlas, vídeos, un punto de encuentro de todos cuantos hacen posible el imparable auge del sector… No en vano se trata del salón clásico que organiza más activida- des alrededor del vehículo histórico. Esta vez inclu- so con el atractivo añadi- do de ofrecer un espec- táculo de motor en vivo, que tuvo lugar en el pabena. ClassicAuto está organizado por ERMEvents y cuenta con el patrocinio de la correduría de seguros Zalba Caldú y la colaboración de Madrid Destino, Filmoteca Española, Federación Española de Vehículos Antiguos (FEVA), Iberia, Renfe, Ticketbell e Ibis Hoteles.

Todos a la Casa de Campo
Así las cosas, Policía Local apenas si daba abasto a ordenar el intenso tráfico rodado, tanto de quienes se dirigían al evento sobre ruedas como de los cientos de madrileños, familias enteras, que simplemente querían aprovechar la bondad meteorológica para disfrutar del lago y demás instalaciones recreativas de la Casa de Campo, aunque muchos no se resistieron a echar siquiera un vistazo al eventodelmotor.
El vehículo del novedoso servicio público de transporte (nada clásico pero sí flamante, cómodo y tan de punta en blanco como su veterano, aunque despistado, conductor, que se ve obligado a recurriral navegador) me deja precisamente en la
otra punta del lugar indicado. No protesto porque me ha agradado el detalle del botellín de agua mineral, cortesía de la casa, que me ofrece el emplea- do de Cabify, servicio a cuya rapidez en acudir a la llama- da del cliente hay que añadir lo asequible de la factura.

Tras el trayecto en coche, otro a pie por el recinto hasta acceder a las calles que dan acceso al pabellón, copadas por vehículos “de los de toda la vida”, perfectamente aparcados y en perfecto estado de revista. Son lo primero que llama la atención de los visitantes, cámara en ristre. Porque allí están

los de siempre, esos tan añorados: Desde un Seat 127 y un Mi- ni, al Cuatro Latas y, por supuesto, el Seis- cientos, pasando por el añorado Escarabajo, to- doscompartiendoespa- cioalairelibreconfurgo- netasdelmáspuroestilo hippy y camiones de re- parto y de mudanza que hace muchas décadas desaparecieron de las carreterasespañolasmásrecónditas. Todounespectáculo,tan

entrañable como atractivo, para hombres y mujeres, jóvenes, niños y mayores, que aprovechan el vetusto panorama para fotografiarse al lado de auténticas reliquias que, pese a todo, resisten con gallardía el inexorable paso del tiempo y se niegan todavía a entregar su alma en forma de motor: funcionan, aunque a algunos les cueste más de la cuenta arrancar. En el habitual aparcamiento reservado a clásicos particulares acudieron hasta 700 automóviles de época. La verdad es que resultó toda una gozada recorrer con calma, recordando épocas pasadas, el sinfín de motocicletas y coches de aquellos años del cuplé que ahora servían para con- formaban en el exterior del recinto expositor un concu- rrido museo histórico, gratis

total y de acceso libre, que mostraba la incansable evolución de la industria del motor de dos y cuatro ruedas. Recuerdos imborrables.

Y es que la organización cumplió, incluso con cre- ces, su objetivo de habilitar un espacio abierto a la participación activa de todos los aficionados “y en especial de todos los clubes que preservan la memoria histórica de la automoción española”, incentivando su asistencia como expositores e incluso arropándoles en la promoción y desarrollo de sus entusiastas concentraciones de aficionados.

Bajo una eficaz sincronización, más de 120 personas, jóvenes en su mayoría, derrochan amabilidad en la nada fácil tarea de dotar de fiabilidad y eficacia a las zonas de control, sin incordiar a los miles de visitantes que llegan a la llamada de esta edición. A ClassicAuto Madrid han acudido este año más de 270 expositores. Entre ellos las primeras firmas, los mejores restauradores, los más afamados comercializadores de España y Portugal, la flor y nata del atractivo mercado del automóvil clásico, el que nunca pasa de moda. Allí estaban expositores y firrmas como Auto Storica, Cars Clásicos, Coupe-Pueche, Cochera, Juan Lumbreras, Retrosport, Valentín Mo- tors, Jorcar, Saica, Amazon Sport, Automóviles Argue- lles, Luxury Moto, Automó- viles Yepes, Luso Vintage, Retrocycle, Motos Clásicas MG, Iván Cirre Motos de Colección y Scooter Clásico… Desde que el evento nació, hace ahora diez años, ya ha congregado a más de 300.000 visitantes, reuniendo cada año a una media de 600 automóviles y bici- cletas cargados de historia, recuerdos y abolengo. En la edición de este año casi se ha llegado al millar de expositores.

Sin duda, la mayoría de los piropos se los llevó la gran estrella, un alucinante y exclusivo Hispano Suiza T30E, del año 1922, úni- co modelo que aún colea de aquellos integrantes del equipo oficial de competición. Al concurso de elegancia “Centenario Bentley” concurrieron diez vehículos de la marca británica, fabricados entre los años 1932 y 1966, y el jurado otor- gó el premio Best of Show al Bentley 4 1⁄4 MR del año 1938, que presentó Rafael Pueche. Más que merecido.

Otra efeméride a desta- car fue la protagonizada por ClassicAuto y el Club de Afi- cionados del Citroën Tracción Avant de Madrid, que celebraron el centenario de dicha marca con una muestra de vehículos dignos de admiración: desde el primer modelo que salió al mercado, el 10 HP Type A, nada menos que del año 1919, hasta el SM, pasando por los populares 2CV, el “Tiburón”, el Mehari, etc. También quiso hacerse notar la mar- ca Alpine, que mostraba la mítica “berlinette” de la décadadelos60y70consu modelo actual, pugnando por atraer las miradas junto con la oferta mostrada por atractivas y cotizadísimas reliquias de denominación Mercedes, MG, Jaguar, Mini, Rolls Royce, Hispano Suiza, Aston Martin, Porsche.

 

 

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